“All things must change to something new, to something strange.”
Henry Wadsworth Longfellow
Mi cabeza. Creo que mi cabeza, o más bien dentro de ella, es como un caleidoscopio, miles de colores y formas, cada una con un significado diferente, una razón, y al soñar esos colores se combinan para crear nuevos colores y formas, tal vez esos sean mis sueños. Pero últimamente los sueños que recuerdo son pesadillas, tal vez el color negro predomine y se apodere de otros colores haciéndose cada vez más grande y poderoso. Son mis pesadillas. ¿Quiere dominar mis sueños? ... Me temo que sí.
Un sueño, una pesadillas, una casa, un lugar, un despertar, entonces ¿Dónde está la diferencia? Es una nueva historia.
Me despierto en medio de la misma ciudad, de la cual desconozco el nombre, quiero creer que es algún lugar en Londres, eso parece. Me encuentro en un parque lleno de arboles hermosos y sillas de madera veo a gente vestida como si fuera el siglo XVIII, todos están así menos yo, volteo y me encuentro con unos ojos, los ojos de mi mejor amigo, Jorge. El tampoco estaba vestido como un burgués o un monarca, si no como un muchacho S.XXI, como yo, estaba boca bajo en el pasto que era de un color verde, tan verde que daban ganas de comérselo, algo brilló y me hizo centrar mi atención en ese objeto, era una daga y la empuñadura era rojo carmín, decidí guardarla -¿Que estamos haciendo aquí?- me pregunte en voz alta, comúnmente suelo hacerlo -Jorge, levántate ven a ver esto- era otra casa, no era igual a la de mis otras pesadillas, pero si era blanca y estaba rodeada de unos jardines envidiables e inmensos, jure que no tenían fin - Caro cállate ¿Qué no ves que estoy durmiendo negra?- es usual en Jorge llamar a sus amigas "negra" tal vez sea de cariño o quiere hacer total contraste conmigo ya que yo soy pálida casa translúcida ¿Seré una especie de fantasma? bueno si lo soy no merezco estar en lugares y situaciones terroríficas como lo sería esta, -Jorge ¿que no te das cuenta? no estamos en casa, levántate, tenemos que ver qué es esto y como salir- hasta la pregunta fue necia porque en ese momento unos hombres vestidos de guardias nos tomaron con fuerza y contra nuestra voluntad y nos llevaron a esa enorme casa.
En el interior de la casa era como ninguna otra, tenía unas escaleras enormes y muchos cuadros bonitos, todos parecían bastante felices, yo no podía explicármelo estaban encerrados contra su voluntad como nosotros en la casa, tenía muchas dudas y necesitaba las respuestas, aunque tal vez no fueran lo que quería escuchar. Los guardias nos llevaron a cuartos diferentes -El Lord los espera- así fue como me separe de Jorge, mientras me resistía a ser llevada al cuarto pataleando y tratando de zafarme de los guardias que me tenían bien sujeta, parecían hechos de acero.
Una vez dentro del cuarto, estaba tan oscuro no podía ver ni mi mano, una luz cegadora alumbro desde lo más alto y pude ver un área de la habitación donde me encontraba, todo estaba cubierto de enredaderas y pequeños balcones y escaleras en todas direcciones y ángulos, me recordó al final de la película "Laberinto". -Mira que tal, por fin has llegado, no sabes cómo te esperábamos Carolina ¡Con ansias... Sobre todo yo!- Él sabía mi nombre, y yo no sabía el suyo, era extremadamente blanco, mejor ni hablo, parecía un elfo, sus ojos eran entre anaranjados y amarillos, y su sonrisa era afilada, pero estoy segura de que no era un vampiro. Elegantemente vestido me veía de una manera extraña, como una serpiente viendo a un pequeño y moribundo ratoncito que sería su cena. -Bueno que estas esperando, ¡Siéntate!- hizo un movimiento brusco con su mano derecha y una fuerza me movió e hizo que me sentara sobre una silla de terciopelo rojo antigua y empolvada. Cuando reuní el suficiente valor para hablar, solo pude articular... -¿Qué?- Solo eso, pero dentro de ese "que" estaba el ¿Qué hago aquí? ¿Qué eres tú? ¿Qué le paso a esta gente? ¿Qué hace Jorge? pero sobre todo ¿Qué me va a pasar? ... ¿Qué me vas a hacer? ¿Sería el la criatura de mis otras pesadillas?
Se acerco con paso seguro y amenazador hacia mí, estuvo lo suficientemente cerca para tocar su nariz respingada y fría con la mía, el entendió perfectamente el mensaje -¿Qué? pues "que mas Carolina"- Puso mucho énfasis en el segundo "que" de la frase- no te preocupes- me dijo mientras una de sus manos acaricio mi mejilla, estaba tan fría que sentía que me cortaba- No te pasara nada que no le haya pasado a alguien antes aquí. En este lugar vas a estar mejor, serás más feliz ¿No ves que todos sonríen allá afuera? Quédate aquí, quédate conmigo, ya verás como todo será maravilloso- Me helé al oír esas palabras, no podía creer que me pidiera algo así y no me imaginaba lo que me iba a pasar, deseé que Jorge estuviera a lado mío y me sacudiera tomándome de los hombros, deseé estar despierta.
Un sueño, una pesadillas, una casa, un lugar, un despertar, entonces ¿Dónde está la diferencia? Es una nueva historia.
Me despierto en medio de la misma ciudad, de la cual desconozco el nombre, quiero creer que es algún lugar en Londres, eso parece. Me encuentro en un parque lleno de arboles hermosos y sillas de madera veo a gente vestida como si fuera el siglo XVIII, todos están así menos yo, volteo y me encuentro con unos ojos, los ojos de mi mejor amigo, Jorge. El tampoco estaba vestido como un burgués o un monarca, si no como un muchacho S.XXI, como yo, estaba boca bajo en el pasto que era de un color verde, tan verde que daban ganas de comérselo, algo brilló y me hizo centrar mi atención en ese objeto, era una daga y la empuñadura era rojo carmín, decidí guardarla -¿Que estamos haciendo aquí?- me pregunte en voz alta, comúnmente suelo hacerlo -Jorge, levántate ven a ver esto- era otra casa, no era igual a la de mis otras pesadillas, pero si era blanca y estaba rodeada de unos jardines envidiables e inmensos, jure que no tenían fin - Caro cállate ¿Qué no ves que estoy durmiendo negra?- es usual en Jorge llamar a sus amigas "negra" tal vez sea de cariño o quiere hacer total contraste conmigo ya que yo soy pálida casa translúcida ¿Seré una especie de fantasma? bueno si lo soy no merezco estar en lugares y situaciones terroríficas como lo sería esta, -Jorge ¿que no te das cuenta? no estamos en casa, levántate, tenemos que ver qué es esto y como salir- hasta la pregunta fue necia porque en ese momento unos hombres vestidos de guardias nos tomaron con fuerza y contra nuestra voluntad y nos llevaron a esa enorme casa.
En el interior de la casa era como ninguna otra, tenía unas escaleras enormes y muchos cuadros bonitos, todos parecían bastante felices, yo no podía explicármelo estaban encerrados contra su voluntad como nosotros en la casa, tenía muchas dudas y necesitaba las respuestas, aunque tal vez no fueran lo que quería escuchar. Los guardias nos llevaron a cuartos diferentes -El Lord los espera- así fue como me separe de Jorge, mientras me resistía a ser llevada al cuarto pataleando y tratando de zafarme de los guardias que me tenían bien sujeta, parecían hechos de acero.
Una vez dentro del cuarto, estaba tan oscuro no podía ver ni mi mano, una luz cegadora alumbro desde lo más alto y pude ver un área de la habitación donde me encontraba, todo estaba cubierto de enredaderas y pequeños balcones y escaleras en todas direcciones y ángulos, me recordó al final de la película "Laberinto". -Mira que tal, por fin has llegado, no sabes cómo te esperábamos Carolina ¡Con ansias... Sobre todo yo!- Él sabía mi nombre, y yo no sabía el suyo, era extremadamente blanco, mejor ni hablo, parecía un elfo, sus ojos eran entre anaranjados y amarillos, y su sonrisa era afilada, pero estoy segura de que no era un vampiro. Elegantemente vestido me veía de una manera extraña, como una serpiente viendo a un pequeño y moribundo ratoncito que sería su cena. -Bueno que estas esperando, ¡Siéntate!- hizo un movimiento brusco con su mano derecha y una fuerza me movió e hizo que me sentara sobre una silla de terciopelo rojo antigua y empolvada. Cuando reuní el suficiente valor para hablar, solo pude articular... -¿Qué?- Solo eso, pero dentro de ese "que" estaba el ¿Qué hago aquí? ¿Qué eres tú? ¿Qué le paso a esta gente? ¿Qué hace Jorge? pero sobre todo ¿Qué me va a pasar? ... ¿Qué me vas a hacer? ¿Sería el la criatura de mis otras pesadillas?
Se acerco con paso seguro y amenazador hacia mí, estuvo lo suficientemente cerca para tocar su nariz respingada y fría con la mía, el entendió perfectamente el mensaje -¿Qué? pues "que mas Carolina"- Puso mucho énfasis en el segundo "que" de la frase- no te preocupes- me dijo mientras una de sus manos acaricio mi mejilla, estaba tan fría que sentía que me cortaba- No te pasara nada que no le haya pasado a alguien antes aquí. En este lugar vas a estar mejor, serás más feliz ¿No ves que todos sonríen allá afuera? Quédate aquí, quédate conmigo, ya verás como todo será maravilloso- Me helé al oír esas palabras, no podía creer que me pidiera algo así y no me imaginaba lo que me iba a pasar, deseé que Jorge estuviera a lado mío y me sacudiera tomándome de los hombros, deseé estar despierta.
-Esto es lo que va a pasar- me dijo el extraño elfo que tenia aun enfrente -Vamos a jugar un rato con tus miedos- Pensé en todos los miedos que habitan mi cuerpo, miedo a quedarme sola, a perder a la gente que amo, a morir, pero sobre todo recordé mi fobia, mi aracnofobia. Bingo. Eso fue todo, le di la respuesta que el tanto anhelaba, le brillaron los ojos de una manera aterradora, -Bueno ¿QUÉ vas a hacer? ¿aceptas mi oferta o te obligo a aceptarla?- Si antes estaba muda, ahora ya no respiraba, -No, sácame de aquí-, nada de lo que ahora dijera me iba a servir de mucho el ya tenía su objetivo y nada podía desviarlo -El único que da las órdenes aquí ... ¡SOY YO!- otro movimiento con la mano, y salí disparada hacia una de las paredes con la enredadera, unas cuantas hojas se desprendieron al impacto -se rio un poco con su voz que helaba mi sangre y mis oídos, y corrió escaleras arriba hasta llegar al balcón más alto de toda la habitación -Bueno tomare esto como un No, así que espero te diviertas- Arañas, tarántulas empezaron a bajar por las enredaderas hasta llegar al suelo, la angustia comenzaba a invadirme por completo, empecé a trepar por las enredaderas y llegar a las escaleras que daban a varios balcones tratando de escapar, encontrar salida o huir de esos animales. Una de las enredaderas se encontraba cerca de el balcón en el que me encontraba así que decidí saltar y agarrarla, pero el elfo hizo que desapareciera y caí al suelo a la merced de todos los arácnidos, empezaban a acercarse hacia mi cada vez más deprisa y algo me impedía levantarme, clavaba las uñas en el suelo, se acercaban, me retorcía de miedo, se acercaban y entonces el ruido de la patas se cayó y lo sustituyo la risa mas escalofriante que haya oído, llena de placer de verme sufrir -Valla que raros son ustedes los humanos, solo son animalejos peludos, y ahora... Qué opinas ¿Si te quedas conmigo?- Piensa rápido Carolina, me dije a mi misma, algo punzo cortante rozo mi piel ¡era la daga, aun la tenia!, tal vez si en este lugar nada tiene sentido, deba hacer una pregunta sin sentido, -Esta bien, seguiré jugando contigo, solo si me dejas ir al baño- ¡Soy una estúpida! ¿Por qué no pensé en algo mejor? -Está bien es el tercer balcón de la derecha, pero rápido que me aburro con facilidad- Subí corriendo y entre... ¿Sería alguna trampa?
El baño era como un baño normal, algo grande pero eso no le quitaba que era un baño, lo que me llamo la atención fueron las 5 ventanas rectangulares que estaban en la parte superior, por ahí podía salir. Las 4 primeras tenían miriñaque y reja, pero la 5ta no, solo tenía miriñaque, abrí la llave del lavabo, para aparentar que me lavaba las manos y me subí en el borde de este, saque la daga y rasgue el miriñaque hasta hacerlo trizas. Tome impulso y la mitad de mi cuerpo salió por la pequeña ventana, escuche que el Lord me llamaba y que el agua se empezaba a escurrir del lavabo, me empuje por la parte de afuera con la pared hasta que conseguí salir completa, la ventana daba a los jardines y yo estaba toda raspada, no había tiempo tenía que salir rápido de ahí, pensé en Jorge y jure regresar por el -¡Rápido corran encuéntrenla que no se puede escapar!- era la voz del elfo, tenía que apresurarme.
Corrí hasta la entrada principal de la casa, no había como salir, parecía que la casa estaba amurallada. Escale la pared mientras sentía que mi piel se hacía daño, hasta que llegue a un hueco en la pared y entre un momento para descansar y seguir, era una especie de túnel. Adentro estaba una pequeña criatura, parecía una roca, no podía distinguirlo si se pegaba a la pared -Por favor ayúdame a salir de aquí, no me entregues a los guardias del Lord- la pequeña creatura roca me miro con compasión y nostalgia y hablo con la mirada perdida, olvidándose de mi presencia -Todos ellos están locos, los vuelven locos, les hacen creer en esos cuartos que aquí son felices, pero a mí no me pudieron vencer, poca cordura me queda pero recuerdo, si, valla que recuerdo, como olvidar algo que te marca, yo logre escapar, y ahora me escondo aquí temiendo de salir, varios años han pasado y yo me fundo con esta casa, se hago parte de ella, nadie escapa, nadie escapa, nadie escapa ...- y así siguió repitiendo como una letanía esas palabras, yo decidí seguir por un túnel que daba a una especie de domo, se veía muy inestable, pero del otro lado veía la calle, la ciudad, así que corrí, con cada paso que daba parte del domo caía hasta que salte cayendo bruscamente contra el suelo, tenía todo el cuerpo adolorido pero si me quedaba ahí no tardarían mucho en encarcelarme de nuevo.
Me levante y busque por la calle algún lugar donde esconderme, encontré una lavandería, fue perfecta, corrí hacia ella y al entrar 1 señora y 2 jóvenes muchachas me recibieron -Buenas tardes señorita, ¿Que se le ofrece? que extrañas ropas usted tiene-, se acercaron las 2 más jóvenes a mí y me miraron con preocupación, tenía varias manchas de sangre -Ayuda por favor me escondo de los guardias del Lord- se miraron entre ellas, como si se hablaban con la mirada -escóndete en los probadores- dijo la señora adulta señalándolos. Solo había 3 probadores y los tapaba una cortina, eso no iba a ser suficiente, también había un armario de madera y pensé en esconderme en lo más alto, pero el ruido de la campanilla al abrir la puerta, me tomo por sorpresa. Ellos estaban ahí, me estaban buscando. Era demasiado tarde ya.
Me tire al suelo y fingí estar muerta en el probador de en medio, solo podía oír las voces que provenían del mostrador -Buscamos a una muchacha que viste raro, tenemos ordenes de hacerla permanecer dentro de la casa, de convertirla una de nosotros-, esas voces eran graves, así que deduje que eran los guardias, -No señor, no está en esta lavandería, pero la vimos correr por la calle, levaba un sweater verde limón- Mintió, la señora mintió para protegerme, yo nunca usaría un sweater color limón, muy pocas tonalidades de verde eran de mi agrado, -Muchas gracias damas, pero si no es mucha molestia ¿Podemos pasar a revisar?- Reino el silencio en la tienda, y mi corazón se aceleraba, -Por supuesto, pase usted sin compromiso- Pasos, se aproximaban y resonaban en mi cabeza, se dirigían hacia mí, escuchaba el sonido de las cortinas descorriéndose, el primer probador, no había nada. El siguiente era donde me encontraba, se descorrió la cortina, y quede a los pies de un hombre gordo de una gran sonrisa, -Madame ¿Qué es esto?, ¿acaso es una humana?, La señora se dirigió al instalarte a los probadores, me scaneó con la mirada y le contesto al guardia gordo sonriente -Si señor, es nuestra cena-, temí por que fuera verdad, pero no podía dar indicios de que tuviera vida -Bueno madame en ese caso "Provecho"- el guardia salió con su gente y se perdió en la inmensidad de la calle, -Valla susto que nos metieron esos verdad, vamos hija no tengas miedo- era la segunda vez que me decían eso -No te comeremos, no somos como ellos, aunque lo aparentemos-, me guiño el ojo y llamo a sus jóvenes asistentas como la mano, ellas me ayudaron a curarme las heridas y a darme ropas nuevas, -Señora muchas gracias por lo que está haciendo por mí, son las únicas personas amables y tendría que decir humanas aquí, mire tengo que regresar a la casa, mi amigo Jorge está encerrado ahí, tengo que sacarlo-, Volvieron a dirigirse las miradas que hablan y me contesto de nuevo la señora -Pues bien mi niña estas ropas te ayudaran a infiltrarte sin problemas, solo no olvides sonreír ... Ve-. Les di las gracias y regrese sobre mis pasos para dar con la parte de atrás, donde había caído hace unas horas, trepe por la muralla y caí en el hueco del domo. Tal vez esta segunda vez dentro de la casa sería la última y definitiva. Tenía que rescatar a mi amigo. Por lo menos tenía que intentarlo.
Otra vez dentro de la casa, fije mi atención en las grandes escaleras y empecé a subirlas hasta llegar al segundo piso. Habían como unos 100 o más cuartos ubicados en los largos pasillos que doblaban hasta perderse, una de las puertas estaba abierta, decidí asomarme a ver si ahí se encontraba mi amigo, y así lo fue, Jorge se hallaba en una gran cama de sabanas blancas y almohadas gigantes. Camine con sigilo hasta el borde de la cama, y encontré a Jorge sumido en un profundo sueño, -Jorge, soy Caro, tenemos que salir de aquí, por favor despierta, se supone que yo estoy afuera, y me están buscando, vamos Jorge despierta-, Abrió uno de sus ojos y me miro desconcertado, -Caro estoy bien aquí, soy el nuevo hijo de la reina-¿El nuevo hijo de la... Reina? ¿Que Reina? - Jorge deja tus delirios de grandeza para después y vámonos, esto no es más que una ilusión, un sueño, mi sueño, ya vámonos-, no, no se movía, así que decidí arrastrarlo con la sabana hasta la salida, ¿Cual salida?, luego me ocuparía de ello.
Salí directo a los jardines y encontré una madriguera de conejos, asome la cabeza y daba hacia el otro lado, de nuevo hacia la calle, al final de la calle había una luz, tan cegadora como la de la habitación de las enredaderas ¿Seria esa nuestra salida? Empuje primero a Jorge a través de la salida, pero escuche una voz que me hizo dar un salto y voltear hacia la dirección de la que provenía, era él, el Elfo, no iba a dejarme irme tan fácil, sentí ganas de llorar y desaparecer - ¿Qué crees que estás haciendo?, primero se despierte Carolina, niña malcriada, yo te voy a enseñar modales- se dirigía a mí, tenía que salir por la madriguera y rápido, me metí por ella y empecé a avanzar para salir a la luz, -¡Jorge, Jorge despierta, jálame, sácame de aquí, ya viene, el ya viene Jorge, Jorge despierta!-, siguió dormido, parecía encantado, hechizado en su sueño, seguí tratando de desatorarme y abrirme paso hasta el otro lado pero algo helado me quemo el tobillo, era la mano del elfo, y me apretaba con furia haciéndome mucho daño. Ninguno de los dos cedería tan fácilmente.
La lucha seguía, yo tratando de escapar y salvar mi vida, y el por mantenerme a su lado y jugar conmigo, haciéndome sufrir y gozar de ello. Mis brazos y manos se cansaron de oponer resistencia. Me jalo hacia él mientras yo me arrastraba y raspaba con la tierra que cortaba como finos pero afilados pedazos de cristal. No lo logre, no pude salir de la otra casa, de la nueva. Me encontraba boca arriba sobre la tierra de los inmensos jardines que pocas e infortunadas personas verían alguna vez, el Elfo de pie me observaba como si yo fuera un trofeo mas para su colección, se alimentaria de mi alma, de mi sufrimiento, y me dejaría tan loca y aparentemente feliz con los otros, -Te lo dije Carolina ibas a regresar-.
Todo se volvió oscuro y desperté como siempre exaltada y con tímidas lagrimas empañándome los ojos en mi cuarto, en el mundo real. ¿Qué fue todo esto? ¿Quién era ese personaje? ¿Quiénes eran todos ellos? ¿Por qué yo? ¿Qué hacia Jorge ahí? ¿Había conseguido escapar? Acomode mis sabanas y almohadas, aun era muy temprano, así que volví a acostarme tapándome con mi sabana de la punta de los pies hasta la cabeza, deseando que fuera una barrera protectora de todos los males que andan a mi asecho. Esa noche volví a dormir soñando con la oscuridad del vacío, mientras imaginaba que del lado izquierdo de la cama, el Elfo estaba sentado acariciando con malicia mis cabellos, esperando un descuido mío, para introducirse de nuevo en mi cabeza, en el extraño reino de mis sueños.

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