Se que no he escrito muchas cosas por ahora pero ya vendran a su tiempo, espero que les guste lo poco que ha surgido de esta historia, me inspiracion fue Mi novio Freak, la pelicula "The Labyrinth" y La foto que les anexo de un laberinto y la historia que inventamos de el, espero terminarlo perdon si los dejo picados, mi intencion era terminarlo y subirlo pero me gustaria leer unos cuantos de sus comentarios y buscar inspiracion ya que hay varias ideas para el final pero eso lo consultare con mis pensamientos mas oscuros (Mentira...) Bueno disfruten :)
So, the Labyrinth is a piece of cake, is it? Well, let's see how you deal with this little slice...
Jareth, Labyrinth 1986.
Un laberinto es un lugar formado por calles y encrucijadas, intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en él. Muy pocos hombres han tenido el suficiente valor para adentrarse en ellos y no muchos, o tal vez ninguno, en salir con vida para contarlo.
Existen muchos laberintos, héroes, y criaturas mitológicas que cuidan de ellos en la oscuridad, pero existe un laberinto diferente a muchos, un lugar donde el tiempo se va comiendo tu alma a cada paso, donde cada segundo en que te encuentras dentro, la vida se te escapa, esta es la historia de "El Laberinto Dëshira".
Aldemis era un ambicioso joven de Mabyrintha, siempre en busca de retos y oportunidades donde sintiera la gloria bajo su nariz, se la hacía delicioso ese sentimiento de grandeza y lo disfrutaba mientras estaba en el. Se le encontraba siempre realizando tareas para hombres de altos mandos, cosas peligrosas, turbias y prohibidas, a veces no se le veía pues estaba en encrucijadas hacia tierras desconocidas por los Mabyrinthos, tierras que según el viejo Anterfides estaban repletas de criaturas oscuras, maleficios, tierras donde la discordia era tan común y abundante como el aire, pero al joven Aldemis no le asustaba... le atraía. Eran tanto su afán de gloria y su curiosidad que intentaba emprender viaje directo hacia ellas lo antes posible.
Anterfides era el hombre más viejo de Mabyrintha, el pueblo lo consideraba un loco demente, pensaban que por la edad decía cuanto disparate pudiese para asustar a los pequeños del pueblo mientras las mujeres los cuidaban en los jardines de Maglenius, Oh! cuan equivocados estaban, el viejo Anterfides sabia cosas que muy pocos han tenido la oportunidad de escuchar, historias doradas, llenas de tesoros y riqueza que te llevan a la más profunda perdición, historias de criaturas temibles, de viejas y ancestrales nobles criaturas, pero nadie le creía, nadie tenía tiempo para el viejo Anterfides, solo el joven Aldemis, cuando este descansaba y se deleitaba con el perfume de las rosas, conversaba con Anterfides.
En una ocasión Anterfides le conto al muchacho sobre un Laberinto con un tesoro muy codiciado en su centro, un laberinto traicionero e imponente, lleno trampas para los tontos hombres ambiciosos que se creían superiores, el joven le contesto que había ya estado anteriormente en laberintos y ahí estaba enfrente suyo, -Te equivocas- dijo Anterfides, -Este laberinto es especial muchacho, no lo subestimes- El viejo fijo la mirada hacia el horizonte y una vez perdido en el naranja del cielo, recito unas palabras al viento.
Encerrado en 4 torres,
En el centro estará,
Lo que tu corazón ha deseado,
Lo que fuiste a buscar.
Camina con cuidado,
Pues no sabes que hallaras,
En el retorcido camino,
En el que te encontraras.
Ten cuidado, mucho cuidado muchacho,
El tiempo es tu mejor aliado,
Pero mejor apresúrate,
Antes de que este agotado.
El agua subirá,
Atrapado vas a quedar,
Apresúrate muchacho,
O te quedaras a nadar.
De él ya no saldrás, no escaparas jamás.
Aldemis sintió como esa sensación de poder le recorría cada parte del cuerpo, viajaba por sus venas y se apoderaba completamente de él, podía besar la sensación y sentir su refrescante sabor, el sabor de la aventura, y la búsqueda de una nueva victoria. -En verdad te digo muchacho, que si sabes lo que te conviene, no vallas en su búsqueda, sigue haciendo tus intrépidas tareas, por tu bien muchacho, no te adentres a lo desconocido, olvida mis palabras, olvida esta historia, olvida mi persona, mi rostro, mi voz, mi nombre, pero sobre todo Aldemis… Olvida el laberinto-
La noche hizo notar su presencia alumbrando los jardines con nítidos rayos de luna, mientras Anterfides desaparecía en la densa niebla, después de unos minutos Aldemis perdió de vista al viejo pero no conseguía olvidar sus palabras acerca del laberinto, analizaba cada verso, palabra y estrofa mientras se dirigía a su cabaña. Esa noche Aldemis no durmió muy bien, soñó como se dirigía hacia el laberinto y anhelaba el tesoro oculto en su centro, era tanta su obsesión con el objeto, que despertó exaltado del sueño que le robaba la tranquilidad. Solo le quedaba algo por hacer, estaba decidido, y no iba a dejar que las palabras del sabio Antefides se interpusieran entre él y lo que el mas deseaba ahora, llegar al corazón del laberinto.
La mañana siguiente Aldemis preparo todo para zarpar, llego a la conclusión que si en el centro del laberinto estaba lo que su corazón mas deseaba entonces su corazón y algo de sentido común le diría hacia dónde dirigirse. Tomo provisiones, un mapa y valor para enfrentarse al laberinto, lo que Aldemis no sabía, es que no iba a necesitar nada de eso, tal vez algo de valor, pero el valor no le serviría de mucho una vez dentro, sus peores miedos y pesadillas jugarían un rato con él, para luego devorarlo.
Una vez en el mar, después de haber navegado ya muchas leguas en el hermoso mar turquesa y cristalino, Aldemis empezó a sentir algo que no había sentido nunca, un sentimiento nada agradable para él, ansiedad, dudas, nervios y una sensación que le helaba la piel y cada terminación nerviosa, era miedo, empezó a sentirse incapaz de superar este nuevo reto, esta aventura, sintió que el laberinto era un reto superior a sus fuerzas. Aldemis sacudió la cabeza tratando de deshacerse de toda la inseguridad, y con la frente en alto siguió navegando por el ancho mar. Ya algo adentrada la noche, las olas de tranquilas se tornaron traicioneras e inquietas, parecía que bailaban un vals agresivo con ritmo hacia una muerte segura, Aldemis sintió que en cualquier momento el mar se lo tragaría y seria ahogado hasta lo más profundo de sus entrañas, tantas cosas andaban por su cabeza, que de pronto fueron silenciadas con el certero golpe de un pedazo de madera que del barco se desprendió que fue directo a su cabeza. Aldemis cayó al suelo totalmente inconsciente sintiendo la sal del mar en todo su cuerpo, esperando poder ver la luz del sol una vez más.
Despertó con la luz del sol en los ojos, algo desorientado y con una fuerte tos con la cual saco toda el agua de mar que quedaba en sus pulmones, Aldemis se hallaba en lo que parecía una isla totalmente desconocida, jamás había topado con ella ni la había visto en algún mapa, emociones encontradas sentía en ese momento una gran emoción de estar en una isla virgen la cual ahora seria suya y le pondría su nombre y el temor siempre acechante que le susurraba al oído que estaba perdido, con un barco hecho trizas y completamente solo ¿a dónde se estaba yendo su voluntad y valentía?, ¿acaso de regreso a Mabyrintha para dejarlo más solo de lo que ya estaba?
Aldemis encontró a lado suyo una de las cajas de provisiones que había cargado antes de partir al viaje maldito del nunca regresar, la abrió y encontró lo que tanto deseaba en ese momento, comida y agua. Comió y bebió como si nunca lo hubiese hecho en su vida, comió como si nunca hubiese probado bocado y bebió como si no tuviera fondo quitándose así lo salado del mar de la boca. Una vez saciado y una vez ya vacía la caja emprendió camino hacia el corazón de la isla, donde se adentro en lo desconocido y después de unas horas de camino se topo con un monumento muy alto encadenado de enredaderas y una gran variedad de plantas, Aldemis saco su daga y empezó a cortar todo aquello que le impidiera la vista, grande fue su sorpresa al encontrar que se trataba de una antigua estela grabada en alfabeto rúnico, se acerco un poco para poder descifrar los símbolos carcomidos por los años y leyó lo siguiente:
Cada dia y cada noche
que ha pasado en la isla
viene y va sin reproche
sin quedarse ella misma
No suele ser facil de hallarse
en la tierra de gran inmensidad
su tesoro ha de ganarse
si es que logras a deshira completar
El mas grande resplandor
en la oscuridad debes esperar
si es que tu te adelantas o atrasas
jamas nada habras de encontrar
Debes de ser muy exacto
el tiempo es muy importante
podrias morir en el acto
si tu en esto eres ignorante
No todo lo que brilla es oro
No todo lo cerrado se abrira
si tardas puedes perderlo todo
mojado y muerto podrias tu quedar
So, the Labyrinth is a piece of cake, is it? Well, let's see how you deal with this little slice...
Jareth, Labyrinth 1986.
Un laberinto es un lugar formado por calles y encrucijadas, intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en él. Muy pocos hombres han tenido el suficiente valor para adentrarse en ellos y no muchos, o tal vez ninguno, en salir con vida para contarlo.
Existen muchos laberintos, héroes, y criaturas mitológicas que cuidan de ellos en la oscuridad, pero existe un laberinto diferente a muchos, un lugar donde el tiempo se va comiendo tu alma a cada paso, donde cada segundo en que te encuentras dentro, la vida se te escapa, esta es la historia de "El Laberinto Dëshira".
Aldemis era un ambicioso joven de Mabyrintha, siempre en busca de retos y oportunidades donde sintiera la gloria bajo su nariz, se la hacía delicioso ese sentimiento de grandeza y lo disfrutaba mientras estaba en el. Se le encontraba siempre realizando tareas para hombres de altos mandos, cosas peligrosas, turbias y prohibidas, a veces no se le veía pues estaba en encrucijadas hacia tierras desconocidas por los Mabyrinthos, tierras que según el viejo Anterfides estaban repletas de criaturas oscuras, maleficios, tierras donde la discordia era tan común y abundante como el aire, pero al joven Aldemis no le asustaba... le atraía. Eran tanto su afán de gloria y su curiosidad que intentaba emprender viaje directo hacia ellas lo antes posible.
Anterfides era el hombre más viejo de Mabyrintha, el pueblo lo consideraba un loco demente, pensaban que por la edad decía cuanto disparate pudiese para asustar a los pequeños del pueblo mientras las mujeres los cuidaban en los jardines de Maglenius, Oh! cuan equivocados estaban, el viejo Anterfides sabia cosas que muy pocos han tenido la oportunidad de escuchar, historias doradas, llenas de tesoros y riqueza que te llevan a la más profunda perdición, historias de criaturas temibles, de viejas y ancestrales nobles criaturas, pero nadie le creía, nadie tenía tiempo para el viejo Anterfides, solo el joven Aldemis, cuando este descansaba y se deleitaba con el perfume de las rosas, conversaba con Anterfides.
En una ocasión Anterfides le conto al muchacho sobre un Laberinto con un tesoro muy codiciado en su centro, un laberinto traicionero e imponente, lleno trampas para los tontos hombres ambiciosos que se creían superiores, el joven le contesto que había ya estado anteriormente en laberintos y ahí estaba enfrente suyo, -Te equivocas- dijo Anterfides, -Este laberinto es especial muchacho, no lo subestimes- El viejo fijo la mirada hacia el horizonte y una vez perdido en el naranja del cielo, recito unas palabras al viento.
Encerrado en 4 torres,
En el centro estará,
Lo que tu corazón ha deseado,
Lo que fuiste a buscar.
Camina con cuidado,
Pues no sabes que hallaras,
En el retorcido camino,
En el que te encontraras.
Ten cuidado, mucho cuidado muchacho,
El tiempo es tu mejor aliado,
Pero mejor apresúrate,
Antes de que este agotado.
El agua subirá,
Atrapado vas a quedar,
Apresúrate muchacho,
O te quedaras a nadar.
De él ya no saldrás, no escaparas jamás.
Aldemis sintió como esa sensación de poder le recorría cada parte del cuerpo, viajaba por sus venas y se apoderaba completamente de él, podía besar la sensación y sentir su refrescante sabor, el sabor de la aventura, y la búsqueda de una nueva victoria. -En verdad te digo muchacho, que si sabes lo que te conviene, no vallas en su búsqueda, sigue haciendo tus intrépidas tareas, por tu bien muchacho, no te adentres a lo desconocido, olvida mis palabras, olvida esta historia, olvida mi persona, mi rostro, mi voz, mi nombre, pero sobre todo Aldemis… Olvida el laberinto-
La noche hizo notar su presencia alumbrando los jardines con nítidos rayos de luna, mientras Anterfides desaparecía en la densa niebla, después de unos minutos Aldemis perdió de vista al viejo pero no conseguía olvidar sus palabras acerca del laberinto, analizaba cada verso, palabra y estrofa mientras se dirigía a su cabaña. Esa noche Aldemis no durmió muy bien, soñó como se dirigía hacia el laberinto y anhelaba el tesoro oculto en su centro, era tanta su obsesión con el objeto, que despertó exaltado del sueño que le robaba la tranquilidad. Solo le quedaba algo por hacer, estaba decidido, y no iba a dejar que las palabras del sabio Antefides se interpusieran entre él y lo que el mas deseaba ahora, llegar al corazón del laberinto.
La mañana siguiente Aldemis preparo todo para zarpar, llego a la conclusión que si en el centro del laberinto estaba lo que su corazón mas deseaba entonces su corazón y algo de sentido común le diría hacia dónde dirigirse. Tomo provisiones, un mapa y valor para enfrentarse al laberinto, lo que Aldemis no sabía, es que no iba a necesitar nada de eso, tal vez algo de valor, pero el valor no le serviría de mucho una vez dentro, sus peores miedos y pesadillas jugarían un rato con él, para luego devorarlo.
Una vez en el mar, después de haber navegado ya muchas leguas en el hermoso mar turquesa y cristalino, Aldemis empezó a sentir algo que no había sentido nunca, un sentimiento nada agradable para él, ansiedad, dudas, nervios y una sensación que le helaba la piel y cada terminación nerviosa, era miedo, empezó a sentirse incapaz de superar este nuevo reto, esta aventura, sintió que el laberinto era un reto superior a sus fuerzas. Aldemis sacudió la cabeza tratando de deshacerse de toda la inseguridad, y con la frente en alto siguió navegando por el ancho mar. Ya algo adentrada la noche, las olas de tranquilas se tornaron traicioneras e inquietas, parecía que bailaban un vals agresivo con ritmo hacia una muerte segura, Aldemis sintió que en cualquier momento el mar se lo tragaría y seria ahogado hasta lo más profundo de sus entrañas, tantas cosas andaban por su cabeza, que de pronto fueron silenciadas con el certero golpe de un pedazo de madera que del barco se desprendió que fue directo a su cabeza. Aldemis cayó al suelo totalmente inconsciente sintiendo la sal del mar en todo su cuerpo, esperando poder ver la luz del sol una vez más.
Despertó con la luz del sol en los ojos, algo desorientado y con una fuerte tos con la cual saco toda el agua de mar que quedaba en sus pulmones, Aldemis se hallaba en lo que parecía una isla totalmente desconocida, jamás había topado con ella ni la había visto en algún mapa, emociones encontradas sentía en ese momento una gran emoción de estar en una isla virgen la cual ahora seria suya y le pondría su nombre y el temor siempre acechante que le susurraba al oído que estaba perdido, con un barco hecho trizas y completamente solo ¿a dónde se estaba yendo su voluntad y valentía?, ¿acaso de regreso a Mabyrintha para dejarlo más solo de lo que ya estaba?
Aldemis encontró a lado suyo una de las cajas de provisiones que había cargado antes de partir al viaje maldito del nunca regresar, la abrió y encontró lo que tanto deseaba en ese momento, comida y agua. Comió y bebió como si nunca lo hubiese hecho en su vida, comió como si nunca hubiese probado bocado y bebió como si no tuviera fondo quitándose así lo salado del mar de la boca. Una vez saciado y una vez ya vacía la caja emprendió camino hacia el corazón de la isla, donde se adentro en lo desconocido y después de unas horas de camino se topo con un monumento muy alto encadenado de enredaderas y una gran variedad de plantas, Aldemis saco su daga y empezó a cortar todo aquello que le impidiera la vista, grande fue su sorpresa al encontrar que se trataba de una antigua estela grabada en alfabeto rúnico, se acerco un poco para poder descifrar los símbolos carcomidos por los años y leyó lo siguiente:
Cada dia y cada noche
que ha pasado en la isla
viene y va sin reproche
sin quedarse ella misma
No suele ser facil de hallarse
en la tierra de gran inmensidad
su tesoro ha de ganarse
si es que logras a deshira completar
El mas grande resplandor
en la oscuridad debes esperar
si es que tu te adelantas o atrasas
jamas nada habras de encontrar
Debes de ser muy exacto
el tiempo es muy importante
podrias morir en el acto
si tu en esto eres ignorante
No todo lo que brilla es oro
No todo lo cerrado se abrira
si tardas puedes perderlo todo
mojado y muerto podrias tu quedar

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